El Real Madrid volvió a ganar, pero no logró despejar las dudas que arrastra desde hace semanas. Los blancos derrotaron al Deportivo Alavés gracias a los goles de Kylian Mbappé y Vinícius Júnior, aunque el ambiente en el Santiago Bernabéu volvió a estar marcado por la tensión, los pitos y la decepción acumulada.
El equipo de Álvaro Arbeloa llegaba tras una racha muy negativa y eso se notó desde antes del partido. El estadio presentó una atmósfera apagada y los silbidos aparecieron pronto, especialmente dirigidos hacia Vinicius, Mbappé y más tarde Eduardo Camavinga.
El Alavés, lejos de encerrarse, plantó cara desde el inicio. Con una defensa sólida y jugadores como Antonio Blanco, Lucas Boyé y Toni Martínez generando peligro, el conjunto vitoriano tuvo varias ocasiones para adelantarse.
🏁 FP: @RealMadrid 2-1 @Alaves
— Real Madrid C.F. (@realmadrid) April 21, 2026
⚽ 30' @KMbappe
⚽ 50' @ViniJr
⚽ 90'+3' T. Martínez
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Vinicius respondió con fútbol y perdón
El primer gol llegó casi sin buscarlo. Arda Güler conectó con Mbappé y el disparo del francés, tras tocar en un defensa, terminó dentro de la portería. El delantero no lo celebró, consciente del clima que rodea al equipo.
Poco después, el Madrid pudo ampliar la ventaja, pero entre las paradas de Antonio Sivera y la falta de puntería mantuvieron vivo al Alavés. Además, el partido dejó otro susto con la lesión de Éder Militão, que tuvo que abandonar el campo tras un mal gesto en una acción ofensiva.
En la segunda parte apareció Vinicius. El brasileño recibió de Federico Valverde, controló lejos del área y sacó un gran disparo para firmar el 2-0. No celebró el tanto. Se quedó quieto y pidió perdón al público con las manos juntas, consciente de que su temporada ha estado lejos de lo esperado.
El tramo final volvió a dejar malas sensaciones. El Real Madrid se relajó, el Alavés apretó y acabó encontrando premio con un gol de Toni Martínez en el descuento. Incluso pudo marcar antes, pero se encontró con Andriy Lunin y con el poste. La victoria sirve para maquillar un poco el final de temporada, pero no cambia la sensación general: este Madrid sigue lejos de lo que se esperaba de él.






