Míchel exige un paso al frente a un Ounahi en duda

Azzedine Ounahi ha entrado en el foco en un momento especialmente sensible para el Girona. No por una cuestión de talento, que sigue siendo indiscutible, sino por una sensación cada vez más extendida dentro del entorno rojiblanco: el marroquí no está teniendo la incidencia esperada cuando más necesita el equipo de sus jugadores diferenciales.

Su rendimiento en las últimas jornadas, especialmente ante Betis y Valencia, ha dejado dudas. Lejos de aquella versión desequilibrante capaz de romper líneas, generar ventajas y marcar el ritmo entre líneas, Ounahi ha aparecido por momentos demasiado intermitente. Un futbolista de su calidad está llamado a tener más peso en un equipo que pelea por cerrar cuanto antes la permanencia.

Los números también acompañan esa percepción. Desde su regreso tras la Copa África y después de superar sus problemas físicos, su aportación ha sido limitada. Apenas un gol, desde el punto de penalti, y una influencia mucho menor en la construcción ofensiva. Pero el debate va más allá de los datos.

Porque la cuestión también tiene que ver con el contexto competitivo. En este tramo de temporada, los partidos en la zona baja exigen otra clase de fútbol: intensidad, duelos, sacrificio y capacidad para convivir con la tensión. Ahí es donde surgen las dudas sobre Ounahi. Da la impresión de que encuentra su mejor versión en escenarios grandes, ante rivales de jerarquía, pero no siempre sostiene ese nivel en encuentros donde toca remangarse.

En el cuerpo técnico son conscientes de ello. Míchel espera mucho más de un jugador al que considera diferencial y al que sigue viendo como una pieza clave para este tramo final. Porque el Girona necesita talento para sobrevivir, sí, pero también continuidad, compromiso sin balón y liderazgo competitivo.

Además, hay un factor que sobrevuela el momento del centrocampista: el Mundial. Ounahi es una pieza importante para Marruecos y, en un calendario donde las lesiones se acumulan, no pasa desapercibida cierta prudencia en su juego. Una gestión lógica desde lo individual, pero que contrasta con la urgencia colectiva del Girona.

Y ahí está el desafío. El equipo necesita recuperar al mejor Ounahi no solo para las grandes citas, sino para esos partidos incómodos que deciden permanencias. Porque por calidad, jerarquía y personalidad, está llamado a ser uno de los líderes del equipo.

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