Hay historias que parecen destinadas a continuar. De esas que, por mucho que aparezcan rumores, intereses externos o dudas sobre el futuro, siempre encuentran la manera de seguir escribiendo nuevos capítulos. Y en Getafe, una de esas historias tiene nombre y apellido: José Bordalás.
El técnico azulón seguirá al frente del equipo después de alcanzar un acuerdo para renovar su contrato hasta 2028. Una noticia que no solo garantiza estabilidad en el banquillo, sino que también refuerza la identidad de un proyecto que ha encontrado en Bordalás a su principal referente.
El premio a una temporada histórica
La renovación llega en el mejor momento posible. Tras una campaña para el recuerdo, el Getafe ha logrado clasificarse para la Conference League, culminando una temporada que pocos imaginaban y que ha vuelto a situar al club entre los grandes protagonistas del fútbol español.
La clasificación europea supone el reconocimiento al trabajo realizado por Bordalás y su plantilla, que han convertido el esfuerzo, la ambición y la competitividad en las señas de identidad de un equipo que volverá a representar al sur de Madrid en el continente.
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— Getafe C.F. (@GetafeCF) June 10, 2026
«Esto es fútbol, papá… y papá se queda»
Y si hay una frase que ha acompañado a Bordalás durante buena parte de su trayectoria, esa es la ya mítica: «Esto es fútbol, papá». Una expresión que se ha convertido casi en un lema para entender la esencia de este deporte y, por qué no decirlo, también la del propio Getafe. Por eso, tras conocerse la noticia, en el Coliseum bien podrían adaptar el mensaje a la perfección: «Esto es fútbol, papá… y papá se queda en Getafe hasta 2028».
Una frase que resume el sentimiento de una afición que ve cómo su entrenador continúa liderando el proyecto. Porque más allá de resultados, Bordalás representa una manera de competir, de creer y de defender un escudo. Ahora, con el futuro asegurado durante tres temporadas más y la ilusión de la Conference League en el horizonte, la historia continúa. Y en Getafe hay una certeza que hoy se celebra más que nunca: papá se queda en casa.






