¿Cómo era el mundo la última vez que Uruguay ganó el Mundial?

Desde que Uruguay ganase aquel Mundial de 1950 con el famoso Maracanazo, el mundo ha cambiado profundamente...

Uruguay fue campeón del mundo por última vez en el año 1950. Aquella victoria es considerada por muchos jugadores, entrenadores, historiadores y aficionados al fútbol como la mayor sorpresa en la historia de los Mundiales. Aquel partido pasó a la historia como el Maracanazo.

El 16 de julio de 1950, Brasil organizaba la Copa del Mundo con la intención de celebrar su primer gran título internacional, el cual terminaría llegando en 1958. El país entero estaba convencido de que sería campeón. Los periódicos imprimieron portadas dando por hecho el título antes de jugarse el partido de la final. Se fabricaron medallas con la inscripción de «campeón del Mundo».

Brasil había arrasado durante el torneo. Había derrotado a Suecia por 7-1 y a España por 6-1 en la fase final. Uruguay, en cambio, había sufrido mucho más. El formato tampoco era como hoy. No existía una final única, sino un grupo entre cuatro selecciones. Antes de la última jornada, Brasil lideraba la clasificación y le bastaba un empate contra Uruguay para proclamarse campeón. Aquel día en el estadio de Maracaná había más de 170.000 espectadores oficiales que llenaron las gradas.

Cuando Brasil marcó el 1-0 al inicio de la segunda parte mediante Friaça, el títutlo parecía estar hecho. Pero entonces apareció la figura de un capitán legendario: Obdulio Varela. Tras el gol brasileño caminó lentamente hacia el árbitro para protestar una posible posición adelantada, aunque sabía que la decisión no cambiaría. Lo hizo para enfriar el ambiente y romper la euforia del estadio. Más tarde contaría que necesitaba que el público dejara de rugir para que sus compañeros recuperaran la calma.

La estrategia funcionó. Juan Alberto Schiaffino empató el partido y a once minutos del final, Alcides Ghiggia protagonizó una de las jugadas más famosas de todos los tiempos. Engañó al portero Moacir Barbosa y marcó el 2-1 definitivo. El estadio más grande del mundo quedó en silencio. Ghiggia dijo años después una frase histórica: «Solo tres personas han conseguido silenciar el Maracaná: Frank Sinatra, el Papa y yo».

El Mundial de 1950 también sirve para entender cómo era el fútbol internacional de aquella época.

No existía todavía la Copa de Europa, antecesora de la Champions League. Los mejores clubes de Europa apenas podían enfrentarse entre sí en amistosos o torneos menores. En Sudamérica dominaban Uruguay, Brasil y Argentina. Uruguay seguía siendo una potencia extraordinaria. Había ganado los Juegos Olímpicos de 1924 y 1928, además del Mundial de 1930.

Brasil ya empezaba a convertirse en una fábrica mundial de talento. Su gran estrella era Zizinho, considerado por muchos el mejor jugador brasileño antes de la llegada de Pelé. Junto a él brillaban Jair, Friaça y especialmente Ademir de Menezes, máximo goleador del torneo con nueve tantos.

En Europa emergían figuras que luego se convertirían en leyendas. En Hungría comenzaba a destacar un joven llamado Ferenc Puskás. En Inglaterra la referencia era Stanley Matthews. En Italia brillaba Gunnar Nordahl, uno de los mejores goleadores de la historia.

España vivía una etapa muy diferente a la que conocemos hoy. El campeón fue el Atlético de Madrid, que ganó las ligas de los años 1950 y 1951. El FC Barcelona contaba con grandes figuras como César Rodríguez, mientras que el Real Madrid aún esperaba la llegada de Alfredo Di Stéfano.

Cuando Uruguay levantó aquel Mundial todavía faltaban muchos años para que nacieran muchos de los jugadores modernos del fútbol. No existía la Champions League, no había Balón de Oro, las retransmisiones televisivas eran muy limitadas y el mundo aún no conocía a Pelé. Faltaban décadas para la aparición de Cruyff, Maradona, Zidane, Cristiano Ronaldo o Messi.

En 1950 la Segunda Guerra Mundial había terminado apenas cinco años antes. Europa seguía reconstruyéndose entre ciudades destruidas, cartillas de racionamiento y economías debilitadas. La Guerra Fría acababa de empezar: Estados Unidos y la Unión Soviética competían por la influencia mundial. Ese mismo año estalló la Guerra de Corea, que sería uno de los primeros grandes conflictos del nuevo orden internacional.

Hace ya 76 años del último Mundial conquistado por Uruguay, y tanto el mundo del fútbol como el mundo en general, son realidades completamente distintas desde entonces.

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