Hay entrenadores que pasan por los clubes. Otros consiguen dejar una huella. Y luego está José Bordalás.
El técnico alicantino ha alcanzado los 350 partidos al frente del Getafe, una cifra que explica por sí sola la dimensión de su figura en el conjunto azulón. No hablamos únicamente de números, temporadas o estadísticas. Hablamos de una relación que comenzó en 2016 y que, diez años después, continúa escribiendo capítulos. Porque si hay una persona que ha conseguido convertir la palabra ‘Getafe’ en una forma de entender el fútbol, ese es José Bordalás.
Una historia que comenzó en Segunda y terminó haciendo historia
Para entender lo que significan estos 350 partidos hay que volver al principio. Al 2 de octubre de 2016, al Heliodoro Rodríguez López, cuando Bordalás se sentó por primera vez en el banquillo azulón para enfrentarse al Tenerife. El Getafe necesitaba reaccionar y encontró en el técnico al hombre que cambiaría su rumbo.
Aquella temporada terminó con el equipo regresando a Primera División. Después llegaron un octavo puesto en su primera campaña en la élite, un histórico quinto puesto en la 2018/19 y la clasificación para la Europa League. El Getafe dejó de ser simplemente un equipo que competía por sobrevivir para convertirse en uno capaz de mirar de tú a tú a prácticamente cualquiera. Bordalás se marchó en 2021, pero su historia con el Getafe estaba lejos de terminar. Regresó en abril de 2023 y volvió a ocupar un lugar que, con el paso del tiempo, parece reservado para él.
Silencio, estamos ante la actuación 3️⃣5️⃣0️⃣ de 𝗣𝗔𝗣𝗔́ con el Getafe CF 🤫💙
— Getafe C.F. (@GetafeCF) September 7, 2026
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De entrenador a «Papá»: la identidad azulona tiene su sello
Hay una palabra que explica mejor que ninguna otra la relación entre Bordalás y el Getafe: Papá. No porque sea simplemente el entrenador, sino porque alrededor de su figura se ha construido una identidad. El vestuario entiende qué quiere, la grada sabe qué representa y el club conoce perfectamente qué puede esperar de él.
Su carácter, sus protestas, sus celebraciones, sus ruedas de prensa y hasta sus discusiones con los árbitros forman parte ya del paisaje azulón. Bordalás ha conseguido algo especialmente difícil en el fútbol moderno: convertirse en parte de la cultura de una entidad. Se puede estar de acuerdo o no con sus métodos o con su manera de entender el fútbol. Pero resulta prácticamente imposible hablar del Getafe de la última década sin hablar de Bordalás.
350 partidos que cuentan mucho más que una simple cifra
Los 350 encuentros son ascensos, noches europeas, permanencias, victorias inesperadas y derrotas dolorosas. Son el Coliseum lleno, los viajes, las eliminatorias y todos esos momentos que han ido construyendo la historia reciente del club. También son una muestra de una longevidad extraordinaria en un fútbol donde los entrenadores viven pendientes del siguiente resultado. Bordalás ha sobrevivido a cambios de plantilla, jugadores, etapas y contextos deportivos. Y sigue ahí.
Ahora, además, afronta un nuevo reto con el Getafe en competición europea y con la exigencia de volver a competir al máximo en una temporada especialmente exigente.
👓 Todo está en la cabeza de 𝐏𝐀𝐏𝐀́. #GetafeCelta pic.twitter.com/NivQU9eEo7
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350 no es el final: todavía quedan páginas por escribir
Quizá lo más especial de estos 350 partidos sea que no parecen un punto final. Bordalás ha renovado hasta 2028. Eso significa que todavía quedan páginas por escribir. Más partidos. Más noches en el Coliseum. Más ruedas de prensa. Más celebraciones. Más momentos de esos que terminan formando parte de la memoria colectiva de un club.
El Getafe ha tenido muchos entrenadores, pero solo uno ha conseguido convertirse en ‘papá’. José Bordalás ya suma 350 partidos en el banquillo azulón. Y cuando dentro de unos años alguien mire hacia atrás y quiera explicar qué fue el Getafe durante esta época, probablemente no necesitará demasiadas palabras. Bastará con un nombre: Bordalás.






