El penalti que encendió al Sevilla

La derrota del Sevilla ante el Atlético de Madrid (1-3) dejó una acción que continúa generando debate. En el minuto 83, con el conjunto hispalense buscando el segundo gol que le permitiera acercarse en el marcador, Kike Salas cayó dentro del área tras un contacto con Morten Hjulmand.

Javier Alberola Rojas decidió no señalar la pena máxima y permitió que el juego continuara. El VAR revisó la acción, pero finalmente respaldó la decisión tomada por el colegiado sobre el terreno de juego.

La decisión provocó el enfado de los futbolistas sevillistas y de buena parte de la afición presente en el estadio. El Ramón Sánchez-Pizjuán aumentó sus protestas mientras el Sevilla buscaba recortar distancias en el marcador.

Kike Salas habló después del partido sobre la acción y defendió que había existido contacto suficiente para señalar penalti. El central explicó que recibió el golpe por detrás y mostró su sorpresa por la decisión arbitral.

Luis García Plaza también fue preguntado por la polémica durante la rueda de prensa posterior al encuentro. El entrenador del Sevilla consideró que la acción podía haber terminado con un lanzamiento desde los once metros.

El técnico sevillista, sin embargo, también hizo autocrítica sobre el rendimiento de su equipo. García Plaza reconoció que el Sevilla no estuvo a la altura durante una primera mitad en la que el Atlético fue claramente superior.

El conjunto rojiblanco aprovechó los errores locales para marcharse al descanso con una ventaja de tres goles. Álex Baena marcó dos tantos, mientras que Lookman también consiguió batir la portería sevillista.

Tras el descanso, el Sevilla reaccionó y mostró una actitud mucho más ofensiva. Miguel Sierra consiguió marcar en el minuto 66 y permitió al conjunto local recuperar parte de la esperanza.

El gol cambió el escenario del encuentro y aumentó la presión sobre el Atlético. El Sevilla comenzó a buscar con insistencia un segundo tanto que le permitiera acercarse todavía más en el marcador.

En ese contexto llegó la polémica acción de Kike Salas dentro del área. El central cayó tras el contacto con Hjulmand, pero el árbitro entendió que no había motivos suficientes para señalar penalti.

La decisión del equipo arbitral evitó que el Sevilla dispusiera de una oportunidad desde el punto de penalti. Una pena máxima habría podido cambiar el tramo final del encuentro, con el conjunto local volcado en ataque.

El Atlético supo defender su ventaja durante los últimos minutos y terminó asegurando los tres puntos. El Sevilla, pese a su reacción en la segunda parte, no consiguió completar la remontada.

La polémica del minuto 83 se convirtió así en uno de los principales focos de debate después del partido. La acción seguirá siendo analizada por aficionados y protagonistas, especialmente por la importancia que podía haber tenido en el resultado.

Más allá del arbitraje, el Sevilla deberá centrarse ahora en corregir los errores cometidos durante la primera mitad. La reacción tras el descanso demuestra que el equipo puede competir, pero también que necesita mayor regularidad durante los 90 minutos.

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