El primer examen de España tiene nombre: la radiografía de una Austria que llega sin complejos

Hay partidos que se ganan antes de que ruede el balón. Otros, en cambio, empiezan a complicarse en cuanto aparece la palabra «favorito». España afrontará este jueves (21:00 horas en la España peninsular, 12:00 en Los Ángeles) su estreno en las eliminatorias del Mundial con el cartel de candidata, pero enfrente tendrá a una selección que ha construido su identidad precisamente desafiando los pronósticos. Austria no llega con el peso histórico de otras potencias, aunque sí con argumentos suficientes para convertir cualquier exceso de confianza en un problema.

Los de Luis de la Fuente saben que ya no hay margen de error. A partir de ahora, cualquier despiste se paga con el billete de vuelta a casa. El primer obstáculo será una Austria intensa, ordenada y cada vez más competitiva, un rival que obligará a España a ofrecer una de sus versiones más completas.

Austria lleva años dejando de ser una selección incómoda para convertirse en un rival realmente peligroso. Su evolución ha sido constante gracias a una generación de futbolistas asentados en las grandes ligas europeas y a una idea de juego muy reconocible: presión alta, ritmo intenso y transiciones rápidas.

Lejos queda aquella Austria irregular que dependía únicamente de acciones individuales. Ahora presenta un bloque sólido, disciplinado y capaz de competir de tú a tú frente a cualquier selección. Esa capacidad para mantener la intensidad durante los noventa minutos será una de las principales amenazas para España.

La historia juega del lado de la selección española. En los enfrentamientos entre ambos combinados nacionales, España ha salido vencedora en la mayoría de las ocasiones y Austria apenas ha logrado imponerse.

Uno de los precedentes más recordados fue el duelo de la fase de grupos del Mundial de 1990, cuando España venció por 2-1 gracias a los goles de Roberto y Míchel. También destaca el amistoso disputado en 2009, resuelto con un contundente 1-5 para el combinado español, en plena época dorada que culminaría con el Mundial de Sudáfrica. Sin embargo, el fútbol actual invita a mirar poco al retrovisor. Los antecedentes ofrecen confianza, pero no garantizan absolutamente nada cuando el balón eche a rodar en Los Ángeles.

España buscará monopolizar la posesión y mover el balón con paciencia hasta encontrar espacios entre líneas. Austria, por su parte, tratará de incomodar la salida desde atrás y aprovechar cada recuperación para lanzar ataques verticales.

El gran reto para la selección española será evitar pérdidas comprometidas y mantener la concentración en las transiciones defensivas, uno de los aspectos donde mejor se desenvuelve el conjunto austríaco. Si España consigue imponer su ritmo y jugar cerca del área rival, tendrá buena parte del camino recorrido.

Las eliminatorias no entienden de estadísticas, favoritismos ni recuerdos. Solo importa quién gestione mejor la presión cuando el margen de error desaparece.

España parte con la vitola de favorita, pero Austria ya ha demostrado que posee argumentos suficientes para discutir cualquier pronóstico. El jueves, bajo el sol de Los Ángeles y con millones de espectadores pendientes desde España, comenzará la parte del Mundial en la que cada detalle puede marcar la diferencia. Y la selección española sabe que, para seguir soñando con el título, el primer paso será superar un examen mucho más exigente de lo que puede parecer a simple vista.

Compartir: