El Sevilla desafía al reloj y tumba al Rayo en el 96′

El Sevilla consiguió una remontada agónica ante el Rayo Vallecano (2-1) en un partido que parecía tener perdido durante buena parte de la noche. Los madrileños se adelantaron prácticamente de inicio, resistieron durante muchos minutos y llegaron a los últimos compases con opciones de llevarse los tres puntos. Sin embargo, dos penaltis y un gol en el tramo final cambiaron por completo el desenlace en el Sánchez-Pizjuán.

El partido no pudo empezar peor para el Sevilla. Apenas habían transcurrido tres minutos cuando un error de entendimiento entre Sangante y Vlachodimos dejó el balón servido para Álvaro García. El atacante del Rayo no perdonó y puso el 0-1 en Nervión, obligando al conjunto sevillista a remar desde muy temprano.

El Rayo, cómodo con la ventaja, comenzó a defender con orden y a aprovechar los espacios que dejaba su rival. El Sevilla intentaba reaccionar, pero tenía dificultades para encontrar claridad en los últimos metros y apenas generaba ocasiones de verdadero peligro.

El Sevilla tuvo una oportunidad inmejorable para igualar antes del descanso. Isaac Romero cayó dentro del área después de una salida de Batalla y el árbitro llegó a señalar penalti, pero tras revisar la acción en el VAR decidió no mantener la pena máxima. El Sánchez-Pizjuán protestó con fuerza y el conjunto de Luis García Plaza tuvo que marcharse a los vestuarios por debajo en el marcador.

Los números del primer tiempo reflejaban una ligera superioridad sevillista en la posesión, pero también una realidad evidente: el Rayo estaba siendo mucho más efectivo. El conjunto madrileño solo había disparado una vez entre los tres palos, pero ese lanzamiento había terminado dentro de la portería.

Luis García Plaza movió el banquillo en el descanso y dio entrada a Robbie Ure y Peque. Los cambios tuvieron efecto y el Sevilla comenzó a jugar mucho más cerca del área rayista, presionando con mayor intensidad y generando más situaciones de peligro.

La insistencia terminó dando resultado en el minuto 52. Guridi fue el encargado de lanzar el penalti después de una acción dentro del área y no falló ante Batalla. El centrocampista sevillista engañó al guardameta del Rayo y puso el 1-1 en el marcador.

A partir de ahí, el partido entró en una fase de máxima igualdad. El Sevilla tuvo más presencia ofensiva y buscó aprovechar el impulso de su afición, aunque el Rayo también encontró oportunidades para volver a ponerse por delante.

Cuando parecía que el empate podía ser definitivo, el encuentro se volvió completamente imprevisible. En el minuto 87, Kike Salas vio la tarjeta roja por una dura entrada sobre Jorge de Frutos y dejó al Sevilla con un jugador menos. El Rayo aprovechó inmediatamente la superioridad numérica y comenzó a acercarse con peligro a la portería de Vlachodimos.

Lejeune estuvo cerca de conseguir el segundo con un lanzamiento lejano a balón parado, mientras que el Sevilla trataba de aguantar como podía los ataques del conjunto madrileño. Con el paso de los minutos, todo hacía pensar que el Rayo tenía más posibilidades de llevarse la victoria.

Pero el fútbol volvió a cambiar el guion en el descuento.

En el minuto 90+3 llegó la jugada que cambió definitivamente el partido. Robbie Ure recibió dentro del área, recortó ante su defensor y cayó sobre el césped. El colegiado señaló penalti después de revisar la acción con el VAR, dando al Sevilla una oportunidad inesperada para completar la remontada.

Peque asumió la responsabilidad y, en el minuto 90+6, lanzó el penalti con mucha tranquilidad. Su disparo, colocado a la derecha de Batalla y a media altura, terminó en el fondo de la red para poner el 2-1 y desatar la locura en el Sánchez-Pizjuán.

Todavía quedaba partido. El árbitro había añadido siete minutos, pero el encuentro se alargó todavía más y se llegó hasta el minuto 101. El Rayo se lanzó con todo en busca del empate mientras el Sevilla, con diez jugadores, se defendía como podía para conservar una victoria que unos minutos antes parecía imposible.

En el 90+11 incluso hubo un nuevo momento de tensión dentro del área sevillista, con Jorge de Frutos tumbado sobre el césped y varios jugadores de ambos equipos empujándose. Finalmente, no hubo tiempo para más y el conjunto de Nervión pudo celebrar tres puntos de enorme valor.

El Sevilla logró darle la vuelta a un encuentro que comenzó con un error defensivo y que durante muchos minutos estuvo en manos del Rayo. Remontó, resistió con diez jugadores y terminó consiguiendo una victoria de carácter en una noche de auténtica locura en Nervión.

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