Uno de los eventos que más dinero genera es la Copa del Mundo de la FIFA. Si revisamos la historia, sacaríamos 2 conclusiones sobre las organizaciones de este evento. Que han sido plataformas para lavar imágenes de países como mismamente Catar, y que, a medida que han avanzado, los organizadores intentan sacar cada vez más ingresos.
Conociendo a Gianni Infantino, que venía de organizar el que para en sus palabras fue “el mejor Mundial de la historia” en un país donde no se cumplen con totalidad los derechos humanos, estaba clara la hoja de ruta. Para el presidente de FIFA fue el mejor mundial por ser en el que más ingresó. En el ciclo de 2019 a 2022 el organismo ingresó 7 mil 500 millones de euros en facturación.
Este éxito motivó al presidente a asegurar el pasado diciembre que este mundial será “el evento más grande que haya visto la humanidad”. Él espera que lo sea en lo importante, el dinero. Las proyecciones de FIFA esperan una subida espectacular, llegando a una facturación de 13 mil millones de dólares en este ciclo, consiguiendo 8.9 este año.
La subasta de los precios dinámicos
A pesar de ser el primer mundial que se organice en 3 países, sobre el que carga el peso organizador es Estados Unidos, donde habrá 11 estadios sede. FIFA ha abrazado la visión americana del deporte, en lo que Infantino llegó a comparar con la NFL hablando de que serían “104 Superbowls”. Esto va desde el show del descanso que habrá en la final hasta los precios de las entradas. He aquí el quid de la cuestión.
En declaraciones a “The Athletic”, la economista Lindsay Owens lo define a la perfección. “El precio de asistir a eventos en directo se ha disparado en la última década por 3 razones: el monopolio, la escasez y los precios dinámicos”. Ahí la clave. Estados Unidos permite retorcer la compra de una entrada hasta parecer una subasta, algo que la FIFA busca para aumentar el beneficio económico.
Así lo definió Infantino en declaraciones a la CNBC el pasado marzo, hablando de las 500 millones de peticiones para los 7 millones de asientos que habrá en los 104 partidos. “En las últimas 4 semanas hemos recibido peticiones para 1000 años de mundiales. Todo el mundo quiere formar parte de algo especial.” Cuando se le preguntó por los precios dinámicos, Infantino dijo un discurso muy visto ya. “Es el mercado. No hay problema porque hay demanda”.
Esa demanda hizo a la FIFA crear en su portal oficial de compra de entradas un canal para revender las propias entradas y así cobrar una comisión por la gestión. Cuando salieron la primera tirada de tickets, la gente se echó las manos a la cabeza por los precios que había fruto de la demanda. El mejor ejemplo lo podemos hacer con la selección. De 180 a 500 dólares costará ver el España-Cabo Verde de fase de grupos, llegando a los 700 en el partido frente a Uruguay. A partir de ahí en cada ronda suben hasta llegar a los 4.185 dólares que cuesta una entrada para la final. Y no es de las “favoritas” que más costará ver, ya que para el Brasil-Haití en el portal oficial de entradas de la FIFA, había que dejarse casi 900 dólares en el portal de reventa, aunque los precios siguen bajando.
Random Fifa drop with no heads up today.
— Browns Brasil 🇧🇷 (@DawgsBrazil) June 3, 2026
JUN 3 World cup tickets:
Match 07:
Cat 4 105$ (resale going for 1.3k)
Match 49:
Cat 3 365$ (resale going for 1.8k)
Fifa does it again… be patient people… lots of tickets to come…. weve been on this train for too long… https://t.co/PXqWvUYIMU
Precios altos. Ahora sobran entradas
Infantino consiguió la expansión. Se pasó de 32 a 48 selecciones y de 64 a 104 partidos. Esto hace que haya partidos más dispares que en pasados torneos y otros de un nivel inferior al que había en pasadas copas del mundo. Estos encuentros tienen menos demanda, y la FIFA actualmente tiene un problema para dar salida a todas esas entradas que tenía a precios desorbitados.
Ahí comienza la polémica. Florian Ederer, economista y profesor de la Universidad de Boston, se dio cuenta de un patrón revisando las entradas que había a la venta en la plataforma de reventa de entradas “Seatgeek” para el Arabia Saudí – Cabo Verde. No eran entradas individuales que la gente había puesto a la venta porque no podían ir o para revender, sino más bien una liberación de inventario, entradas consideradas “basura” a precios mucho más bajos que en la plataforma de FIFA, la misma que había aconsejado comprar entradas solo por sus canales oficiales. En ciertas secciones, entradas que llegaron a estar a 700 dólares pasaban a costar 200.
Esta rebaja sustancial se ha visto en muchos más partidos. Los especialistas en el campo actualizan las cifras de entradas que se van poniendo a la venta casi de forma escalonada. Nada de esto es pura casualidad, y tras hacerse viral la exposición de Ederer, medios como “The Times” buscaron declaraciones tanto de FIFA como de “Seatgeek”. La plataforma recalcó que no tenía ningún patrocinio ni acuerdo de distribución con los organizadores.
La estrategia es clara. FIFA libera estos asientos y utiliza canales no oficiales para así evitar reacciones de aquellos que han comprado entradas a partir de su plataforma. Una medida que ha tenido consecuencias políticas y que de momento hace que, por ejemplo, en el partido inaugural entre Estados Unidos y Paraguay del 12 de Junio, haya 10.000 entradas libres entre la reventa oficial y el resto de plataformas.
El caso Mamdani: lo que prometió y realmente consiguió
En este caos, el que quiso pescar en río revuelto fue el alcalde de Nueva York. Zohran Mamdani publicó un vídeo en el que decía que, si llegaba a gobernar, negociaría con la FIFA. Algunas de esas promesas buscaría entradas más baratas para los neoyorquinos, acabar con los precios dinámicos y hasta un 15% de descuento para los locales. Al final lo máximo que consiguió fue que Infantino cediera 1000 entradas a 50 dólares para 5 partidos de fase de grupos, 1 de dieciseisavos y 1 de octavos que se jugarán en el MetLife Stadium.
1,000 World Cup tickets. $50 each. All for New Yorkers.
— Mayor Zohran Kwame Mamdani (@NYCMayor) May 21, 2026
We fought hard to make the people’s game available to the people — and won.
Let the summer of soccer begin. pic.twitter.com/CakNsxtF6b
Además, para evitar los 100 dólares de transporte para llegar al estadio y evitar la reventa, las entradas se darán en lugares del ayuntamiento en el día de partido y los afortunados serán llevados en un bus gratuito.
Zohran es un apasionado del deporte. Reconocido aficionado del Arsenal, habló con “The Athletic” sobre los precios dinámicos y declaró que “amenazan con dejar fuera a la gente que hace el deporte tan especial”. De esta forma, pudo anotarse un tanto, aunque la FIFA, escudándose en las ley americana, sigue con su política. Ahora solo falta ver cuántos estadios se llenan, y lo más importante para Infantino; cuanto dinero ganan.






