Uruguay 0-1 España: Muslera nos regala el pase a dieciseisavos

La selección finaliza el grupo H como primera de grupo tras un duro partido marcado por la agresividad uruguaya y el error de Muslera.
Baena

España sabía el camino para lograr el primer puesto del grupo H, y solo tenía que poner todo en orden y persistir ante una Uruguay que tenía problemas fuera y dentro del campo. Baena acabó siendo el creador y Muslera el ejecutor de la que puede entrar en las peores actuaciones de la historia de los mundiales. 3 partidos esperpénticos que, si añadimos a Rochet, Valverde o Araújo en la ecuación del mal rollo uruguayo, nos hace pensar más o menos lo sucedido en esa concentración.

La inestabilidad uruguaya es un proceso que habría que explicar desde 2024 tras la Copa América, pero que ahora no da tiempo a explicar. La última ha sido una reunión de Valverde, Darwin, Araújo y Rochet en la que le pidieron a Bielsa que pusiera un bloque bajo para jugar a la contra. ¿Que hizo “El Loco”? Jugarle a España mano a mano, y durante la primera parte le funcionó, que estará loco, pero es un gran entrenador mientras que, Uruguay digamos que no tiene grandes jugadores ni personalidades que puedan liderar un vestuario, solo hay que ver al capitán que quiso repetir la situación que ya tuvo con Xabi Alonso en su propio combinado nacional. 

De la Fuente salió con Llorente de nuevo, Merino junto a Rodri y Pedri con el mismo tiempo tridente que frente a Arabia. “La Roja”, que hoy vestía con la ya famosa equipación blanca, inició buscando tomar la iniciativa y generar peligro. Por el planteamiento charrúa se abrieron los espacios, y tanto Lamine como Baena pudieron ser incisivos para que Oyarzabal pudiera aparecer. Los sudamericanos fueron valientes y aguantaron el arreón inicial para poder salir y tener ocasiones, como un remate de Bentancur que se fue desviado y un centro del mismo Bentancur que Darwin remató de espuela y se fue por línea de fondo. 

Tras varios sustos de ambos equipos Sanabria no pudo parar a Lamine de otra forma que no fuera pegando, el rechace se lo llevó Llorente que saltó por encima de la entrada de Araújo y puso un centro apurado. Baena la cazó en la frontal del área y el disparo cruzado a la izquierda no tenía mucho peligro. Ahí apareció Muslera, que no atrapó el balón que iba botando y la rechazó hacia la red. Criminal actuación del veterano portero, que demostró que no estaba para ser titular y, en parte, le dio la razón a Rochet, que había jugado todas las eliminatorias pero no el Mundial.

El segundo periodo comenzó con una sorpresa. Muslera se retiró, saliendo por su propio pie y obligando a Rochet a entrar en un movimiento que se podría decir que fue tardío.

La segunda parte rozó lo lamentable. Fútbol de antaño, con un árbitro, el estadounidense Ismail Elfath, que no creo que haya arbitrado este deporte del que hablamos en su vida. Los uruguayos aumentaron más la intensidad y comenzaron a pegar. Directamente así, pegar. Una dosis de palos liderados por Canobbio y seguidos por Bentancur, Sanabria y De la Cruz, que había entrado por un Ugarte que se lesionó solo en el primer tiempo.

Un partido que empezó entretenido y con variantes acabará siendo recordado como un España- Uruguay que recordó a algún conflicto bélico.

La última del “Loco” como seleccionador uruguayo. En el minuto 57 consciente de que había que atacar Bielsa metió a Fede Viñas para cargar el área, pero el sustituido fue el 8. Cuando salió en el cartelón Valverde salió corriendo, pasó al lado del entrenador sin mirarle y se acercó a uno del staff con la camiseta levantada para, seguramente, decir algunos improperios. La tensión estaba claro que se mascaba. El seleccionador ha decepcionado con la celeste, pero Valverde, el mayor representante de los jugadores, ha demostrado no ser un líder.

Elfath no supo arbitrar. Permitió demasiados contactos y el partido se le fue de control. Uruguay confundió la intensidad y la agresividad con la violencia, y cuando vieron que el árbitro no sacaría ninguna tarjeta, comenzaron a cometer varias atrocidades. Pedri y Lamine se llevaron varios recados, así como Merino, lo que hizo a de la Fuente activar el modo seguro y sacar a los 3.

Unos contactos que acabaron con la traca final en el último minuto, una patada de Canobbio a Cubarsí que fue la demostración de que el uruguayo iba desbocado. Comportamientos excesivos conscientes de que se estaban yendo, pero que cuando en la ficha técnica se ve que solo han sido 3 tarjetas, es gravísimo y habla muy mal de la gestión negligente del colegiado. Una cosa es permitir el contacto y otra es permitir una constante falta de antideportividad.

Suerte que a pesar de ello, España pudo aguantar el resultado y cerrar el primer puesto del grupo. Ahora a descansar hasta el 2 de julio cuándo volveremos a jugar en la ronda de dieciseisavos, que se disputará en Los Ángeles. Tocará seguir soñando, aunque este España-Uruguay a veces pareció una pesadilla.

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