Analizando a Argentina: un último paso para el sueño mundialista

Solo queda un paso. España está a 90 minutos de conquistar el Mundial, pero antes deberá derribar a la vigente campeona del mundo. Argentina defenderá el título con el que llegó a esta cita y lo hará fiel a su esencia: un equipo competitivo, con pegada y capaz de sobrevivir incluso cuando el partido se le pone cuesta arriba.

La Albiceleste no ha tenido un camino plácido hasta la final. Ha sufrido más de lo esperado ante rivales como Cabo Verde (3-2), Egipto (3-2), Suiza (3-1) o Inglaterra (2-1) en semifinales, pero siempre ha encontrado la manera de imponerse. Esa resiliencia es, probablemente, su mayor virtud. España tendrá delante a un rival que jamás se entrega.

Los resultados reflejan una constante: Argentina puede no dominar todos los partidos, pero rara vez pierde el control emocional. Contra Cabo Verde tuvo que remar hasta el final. Egipto le exigió al máximo en octavos. Suiza le plantó cara en cuartos e Inglaterra llegó a ponerse por delante en semifinales.En todos esos encuentros apareció el ADN competitivo de la Albiceleste.

Cuando el partido entra en el terreno del sufrimiento, Argentina se siente cómoda. Es un equipo acostumbrado a jugar bajo presión y con una enorme confianza en sus posibilidades.

Aunque la vigente campeona ha concedido ocasiones atrás, mantiene una enorme capacidad para hacer daño en ataque. No depende únicamente de una figura. Su peligro llega desde diferentes zonas del campo, con jugadores capaces de aparecer entre líneas, aprovechar las transiciones o resolver en acciones individuales.

Además, es una selección que necesita muy poco para marcar. Si el rival concede espacios o pierde la concentración durante unos segundos, Argentina suele aprovecharlo. Esa eficacia explica por qué ha anotado tres goles en tres de sus cuatro partidos de las eliminatorias.

La buena noticia para España es que Argentina también ha mostrado debilidades. Los cuatro rivales a los que más le ha costado superar consiguieron generarle problemas con balón, obligándola a correr hacia atrás y a defender durante muchos minutos.

Ahí aparece una de las grandes bazas de la selección española. Si consigue monopolizar la posesión, mover el balón con velocidad y evitar pérdidas comprometidas, podrá obligar a Argentina a defender en un escenario que no le resulta tan cómodo. La paciencia y el control del ritmo pueden ser las mejores armas de los de España.

La final enfrenta dos caminos muy diferentes hacia el mismo objetivo. España ha transmitido una sensación de superioridad casi constante durante el torneo. Argentina, en cambio, ha construido su clasificación desde el carácter, la resistencia y la capacidad para resolver los momentos críticos.

Será un duelo entre la selección que mejor ha jugado y la campeona que mejor ha competido. Dos estilos distintos, dos maneras de llegar hasta aquí y un mismo premio: levantar la Copa del Mundo.

España buscará escribir una página histórica. Pero para hacerlo tendrá que derrotar al rival que mejor sabe sobrevivir cuando todo parece ponerse en contra. Porque si algo ha demostrado Argentina durante este Mundial es que nunca deja de creer.

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