El destino a veces suele ser caprichoso. Hace 40 años, Inglaterra y Argentina protagonizaron el partido más recordado de la historia de los mundiales. Un duelo irrepetible a estas alturas, porque en la época actual donde la tecnología es intervencionista en este deporte, no podría suceder “la mano de Dios” con la que Diego Armando Maradona protagonizó una obra que, con su trampa también tuvo su propia mística, aquella que la acabó haciendo inmortal ya que ese Mundial acabó siendo una victoria moral de un país que años atrás había tenido un conflicto bélico abierto con las islas del viejo continente. “Jugamos contra piratas usurpadores”, así ha definido la actual vicepresidenta Argentina, Victoria Villarruel, el partido de hoy, que define bien el pensamiento del pueblo argentino sobre la conocida “Guerra de las Malvinas”, aquella que en su momento Bilardo y Maradona quitaron hierro diciendo que “solo era un partido de fútbol”, mensaje que Scaloni también repitió ayer en rueda de prensa, mientras que de puertas a dentro «El Diego» lo dejó claro. Iba a por ellos, y vaya que si fue.
Un duelo con historia, y peligro de incidentes
De aquella hubo muchos más duelos, en los que hubo un protagonista destacado, David Beckham. El centrocampista fue villano en 1998, en otro clásico partido de eliminatorias que acabó con victoria argentina en el que tuvo un lance con Simeone, que acabó con el expulsado y criticado en los tabloides ingleses. Su venganza se completó en 2002, en la fase de grupos, anotando de penalti el gol que selló la victoria de los “Three Lions” ante una Argentina entrenada por Marcelo Bielsa que acabó siendo un fracaso.
Mucho a pasado desde aquella, en lo que ha sido siempre un clásico. Ambas llegan tras doblegar a sus rivales en 120 minutos, con Inglaterra remontando un duelo que se le complicó ante Noruega y el cuadro “albiceleste” con 2 goles en la prórroga para eliminar a una Suiza que jugaba con 10 desde el minuto 60.
Este partido no se debe ver desde un prisma táctico y racional. Es algo más que fútbol. Donde hubo guerra poca paz habrá, y la guerra que va a haber en el campo casi al 100% puede suceder también en las gradas. Ya se han comunicado incidentes entre aficionados argentinos e ingleses, con el viaje de diferentes “barras” de diferentes equipos sudamericanos, que también se pegaron entre ellos. De ahí que el dispositivo de seguridad se haya elevado por las autoridades de la ciudad de Atlanta, lugar donde se disputará el partido.
El partido que marcará a una generación
Así lo definen los tabloides argentinos. Imaginemos que después de todo lo ganado durante el ciclo más glorioso de esta selección, a estas alturas tenga por delante su duelo más histórico. No hay mejor forma de definir la importancia de un partido de fútbol (para que después digan que solo es un deporte) que tiene a la parroquia argentina ansiosa.
De las pocas dudas sobre el verde serán la entrada de Nicolás Otamendi. Uno de esos “artistas de la guerra” en el que para días como hoy se confía más que nunca. Su entrada iría acompañada de una línea de 5, que Scaloni ha introducido en otros partidos importantes de su ciclo, como el de cuartos de final en Catar ante Países Bajos. Después quedaría la incógnita de quién sería el damnificado, al que las papeletas dicen que será Rodrigo De Paul para que Paredes, Mac Allister y Enzo acompañen a Julián y Messi.
A estas alturas poco hay que decir del capitán. El guionista del destino le ha puesto un partido que aún no había jugado. Un clásico ante los ingleses, en el que, a sus 39 años, puede emular a Diego de nuevo, aunque hace ya tiempo atrás que le superó. “Es casi imposible hacer las cosas que Maradona hacía adentro de una cancha, solo Leo lo puede hacer”, declaró Alexis Mac Allister.
Una Inglaterra en problemas a pesar de la victoria
Aunque los “Three Lions” llegan con una mayor sensación de solidez, ya que eliminaron a una gran México y la sorpresa Noruega demostrando que pueden levantar partidos, las declaraciones de Thomas Tuchel al acabar el partido de cuartos incendiaron todo.
“No estoy satisfecho con el rendimiento. Hoy tuvimos suerte”, definió el técnico alemán del partido del sábado. Esas palabras fueron respondidas por su propio jugador, Jude Bellingham. El del Madrid fue claro y conciso, cuestionando a su técnico. «Quizás no sabe lo que es jugar en estas condiciones contra Haaland, Odegaard, Nusa o Sorloth. No se puede ganar todos los partidos con mil pases. A veces hay que ganar de forma sucia”.
Las palabras han desatado un debate que Kane como capitán ha intentado relajar, hablando de como Tuchel busca “sacar la mejor versión de nosotros”. Los ingleses ven más cerca que nunca la segunda estrella, y no pueden pensar en debates banales sobre el juego.
Lo de hoy no será solo fútbol. Será la vida en 90 o 120 minutos. Uno de esos partidos que recordaremos toda la vida y del que saldrá el rival de España en la final de domingo. Todos querremos un rival en concreto, pero de nuevo, como en el 86, el destino tiene un final preparado para nosotros que solamente podremos disfrutar.






