La selección argentina ya está en los octavos de final del Mundial 2026, pero tuvo que sufrir mucho más de lo esperado. La vigente campeona necesitó 120 minutos para superar a una valiente Cabo Verde (3-2) en un partido que puso a prueba el carácter del equipo de Lionel Scaloni y recordó que, en una Copa del Mundo, no existen rivales sencillos.
Lionel Messi volvió a ejercer de líder. El capitán abrió el marcador con su séptimo gol del torneo y parecía encaminar una noche tranquila para la Albiceleste. Sin embargo, el conjunto africano respondió con personalidad y logró igualar el encuentro hasta en dos ocasiones, llevando al límite al vigente campeón del mundo. Sigue engordando el récord de goles en los Mundiales partido tras partido, y esta vez con uno de los mejores tantos de lo que llevamos de campeonato.
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— 🇦🇷 Selección Argentina ⭐⭐⭐ (@Argentina) July 4, 2026
Tres momentos, la misma locura. Una secuencia de fotos que se puede escuchar 📸🔊
El desahogo, el abrazo y el orgullo de tener esta camiseta. ¡Qué lindo es ser argentino! 💙🤍 pic.twitter.com/u0Ic3lRhyh
120 minutos inesperados
La prórroga terminó decidiendo un duelo vibrante. Lisandro Martínez devolvió la ventaja a Argentina, pero Sidny Cabral firmó uno de los goles más espectaculares del Mundial para volver a empatar el choque. Cuando todo apuntaba a los penaltis, un saque de esquina botado por Messi acabó en un desafortunado gol en propia puerta de Diney Borges tras un cabezazo de Cristian Romero, certificando el definitivo 3-2.
Más allá de la clasificación, el partido dejó varias conclusiones para Scaloni. Argentina mantiene intacto su objetivo de defender el título, pero mostró una fragilidad defensiva poco habitual y sufrió para contener a una Cabo Verde que firmó la mejor actuación de su historia en una Copa del Mundo. El seleccionador argentino reconoció la dificultad del encuentro y elogió el nivel mostrado por su rival.
Ahora, el camino hacia el bicampeonato continúa con un duelo de enorme atractivo frente a Egipto en los octavos de final. Será un enfrentamiento con aroma a Champions entre Lionel Messi y Mohamed Salah, dos de las grandes leyendas del fútbol contemporáneo, con un billete para los cuartos de final en juego.
Más allá del resultado, Argentina dejó sensaciones encontradas. En ataque volvió a demostrar el enorme talento de sus futbolistas y la capacidad de aparecer en los momentos decisivos, pero también evidenció problemas en la transición defensiva y concedió demasiadas ocasiones a un rival que, sobre el papel, partía como claro inferior. Esa falta de solidez obligó a la Albiceleste a un desgaste físico importante y dejó claro que, a partir de ahora, cualquier error puede costar muy caro en un Mundial donde el margen es mínimo.






