El estreno liguero del Getafe no solo dejó una derrota contundente ante el Alavés. El 3-0 de Mendizorroza ha abierto también un frente entre José Bordalás y el colectivo arbitral después de las declaraciones del técnico azulón tras el encuentro. La Asociación Española de Árbitros de Fútbol (AESAF) ha respondido con un duro comunicado en el que condena la actitud y las palabras del entrenador.
La polémica se centra especialmente en la expulsión de Kiko Femenía en el minuto 42. El lateral del Getafe recibió inicialmente una amarilla por una entrada sobre Rebbach, pero el colegiado Manuel Jesús Orellana, tras ser llamado por el VAR, revisó la acción y cambió su decisión para mostrarle la roja. La expulsión dejó al conjunto azulón con diez jugadores durante prácticamente toda la segunda mitad y terminó condicionando el encuentro.
Bordalás no se mordió la lengua
José Bordalás salió de Mendizorroza visiblemente molesto con algunas de las decisiones arbitrales. El entrenador del Getafe consideró que su equipo no había recibido el mismo trato que el Alavés y puso especialmente el foco en las tarjetas mostradas durante los primeros minutos.
«No nos tratan de la misma manera», afirmó el técnico, que también consideró que la expulsión de Femenía había condicionado completamente un partido que hasta ese momento estaba igualado. Bordalás calificó además el 3-0 final como un resultado «injusto».
El entrenador azulón ya había protagonizado durante el encuentro protestas hacia el colegiado y llegó a recibir una tarjeta amarilla por sus reclamaciones. La tensión que se vivió sobre el césped terminó trasladándose a la rueda de prensa posterior.
El gesto de José Bordalás tras recibir una tarjeta amarilla por protestar al árbitro🟨#LALIGAenDAZN ⚽ pic.twitter.com/Sc8jjvs3E2
— DAZN España (@DAZN_ES) August 15, 2026
La respuesta de los árbitros
La reacción no ha tardado en llegar. AESAF ha emitido un comunicado en el que condena las declaraciones de Bordalás y considera que sus palabras suponen una falta de respeto hacia el colectivo arbitral.
La asociación considera especialmente preocupante que las declaraciones del técnico puedan trasladar la idea de que los árbitros son responsables del resultado del encuentro. Además, critica la actitud mantenida por Bordalás durante el partido y habla de una «sobreactuación» por parte del entrenador del Getafe.
El colectivo arbitral también pone el foco en que Manuel Jesús Orellana estaba debutando en Primera División. Desde AESAF defienden que los árbitros deben poder desarrollar su trabajo con objetividad y sin verse sometidos a este tipo de señalamientos públicos.
👉AESAF no comparte las declaraciones del Sr. Bordalás contra la equidad del arbitraje español y recuerda la objetividad del colectivo arbitral y su llamamiento al respeto como garantía de una competición sana.
— AESAF (@AESAFoficial) August 18, 2026
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Una expulsión que sigue generando debate
Más allá del enfrentamiento entre Bordalás y los árbitros, la jugada de Kiko Femenía continúa siendo uno de los grandes puntos de discusión del partido. La acción fue revisada por el VAR, pero las imágenes utilizadas para la revisión también generaron críticas. Fran Soto, presidente del Comité Técnico de Árbitros, reconoció posteriormente que las imágenes disponibles eran insuficientes, mientras que distintos analistas cuestionaron la calidad de las tomas ofrecidas al colegiado durante la revisión.
Esto añade todavía más contexto a una polémica que, lejos de cerrarse con el pitido final, ha continuado durante los días posteriores al encuentro.
El Getafe, en medio de una guerra que acaba de comenzar
El Getafe abandona Mendizorroza con un 3-0 en contra y con la sensación de que el partido pudo haber sido muy diferente sin la expulsión de Femenía. Bordalás defendió públicamente esa interpretación y ahora ha recibido una respuesta contundente por parte de los árbitros.
La cuestión es que la temporada acaba de comenzar y el conflicto llega demasiado pronto. El Getafe tendrá que intentar dejar atrás la polémica y centrarse en lo deportivo, pero el mensaje de AESAF deja claro que el colectivo arbitral no está dispuesto a pasar por alto las críticas que considere una falta de respeto. La tensión entre Bordalás y los árbitros vuelve a estar sobre la mesa. Y después de lo sucedido en Mendizorroza, todo apunta a que este capítulo todavía no ha terminado.





