Míchel: «Es el partido más importante de la historia del Girona»

El Girona ya no mira al futuro. Mira al abismo. Y en ese escenario, Míchel compareció en la previa del duelo frente a la Real Sociedad con un discurso cargado de tensión, responsabilidad y sentimiento de supervivencia. El técnico no escondió ni un segundo la magnitud del encuentro que afrontará Montilivi. Para él, no es un partido más. Ni siquiera uno grande. Es directamente el más importante que ha vivido el club.

Para mí es uno de los partidos más importantes de la historia del Girona”, aseguró de forma contundente. Y no se quedó ahí. Míchel tiró de memoria para poner en contexto el peso del choque. “Me acuerdo de Tenerife, Valladolid o Eibar… partidos de máxima necesidad como el de mañana”, recordó. Pero incluso esos precedentes quedaron pequeños en comparación con lo que siente ahora. “Es más importante que el debut en Champions en París o que el duelo frente al Feyenoord”, afirmó. “Es el partido más importante de nuestra historia”, sentenció.

El técnico vallecano dejó claro que el equipo es plenamente consciente de lo que está en juego. Ya no se trata solo de puntos. Se trata de sostener todo un proyecto en Primera División. “Ya sé que la Real se juega cosas, pero para nosotros es la supervivencia y la historia del club”, explicó. Y lanzó un mensaje directo hacia el vestuario. “Tenemos que demostrar que nos jugamos mucho más”.

Míchel reconoció que vive estos días con una enorme carga emocional. “Estoy bien. Siento responsabilidad, pero el equipo está trabajando bien para salir de esta situación”, comentó. Aunque también admitió que el contexto aprieta cada vez más. “Hay sufrimiento y es normal porque cada jornada cambia el panorama”, explicó, en referencia a una lucha por la permanencia que no da tregua.

Aun así, quiso aferrarse a una idea que considera fundamental para mantener viva la confianza. “Lo más importante, y eso es oro, es que dependemos de nosotros mismos”, remarcó. Una frase que repitió varias veces durante su comparecencia y que refleja el único consuelo al que se agarra ahora el Girona: todavía tiene el control de su destino.

Después del empate en Vallecas, el técnico entiende que Montilivi debe convertirse en el gran refugio del equipo. “Sabemos que necesitamos hacer un partidazo en casa”, afirmó. Y fue todavía más claro al marcar el camino hacia la permanencia. “Si ganamos los dos partidos aquí estaremos en Primera y es nuestra responsabilidad”.

La presión, sin embargo, será inevitable. Míchel anticipó un partido lleno de nervios, tensión e incomodidad. “Habrá momentos de inconsistencia e incomodidad y es normal por la situación”, reconoció. Pero avisó que el equipo no puede dejarse arrastrar por el miedo. “Necesitaremos mucha energía, dinamismo y capacidad para generar ocasiones”, explicó. “La incomodidad aparecerá, pero no nos puede detener”.

El entrenador insistió varias veces en la necesidad de vaciarse emocional y físicamente sobre el césped. “Tenemos que poner todo lo que tengamos para lograr el objetivo”, señaló convencido. “La realidad es que somos capaces de hacerlo”.

También hubo espacio para hablar de nombres propios. Stuani, símbolo absoluto de este Girona, volverá a jugar al límite. “No ha entrenado por el golpe en la rodilla y volverá a infiltrarse para jugar”, desveló Míchel. “Estará disponible”. Una vez más, el uruguayo aparece dispuesto a jugar incluso por encima de las recomendaciones físicas en el momento más delicado del curso.

Sobre la Real Sociedad, el técnico destacó especialmente la agresividad del conjunto vasco. “Van mucho al duelo y presionan muy arriba”, analizó. Por eso entiende que el Girona necesitará mucho más que orden táctico. “Necesitamos nuestra mejor versión individual para ayudar al equipo”, explicó.

En medio de toda la presión, Míchel percibe una ventaja: nadie necesita activar al vestuario. “Es más sencillo preparar un partido así porque todos tienen los ojos abiertos y están concentrados en la faena”, comentó.

Y cerró con una frase que resume perfectamente el estado anímico del Girona. “El equipo está preparado porque no ha dejado de sufrir”. Porque eso es precisamente lo que ha sido esta temporada para el conjunto catalán: una resistencia constante. Una pelea interminable. Y ahora, a las puertas de otro partido límite, el Girona sabe que ya no hay margen para mirar atrás.

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